lunes, noviembre 26

Todo arte es un regalo que el artista agradece y padece.


 

Quietud pareces muerte,

padeces luz quietud.

En vano no llorara el cuerpo

sino es para renacer como

 un capullo que explota.

 

Primaveras del alma

ciclos vitales

para sentir,

en la cama

uno mismo,

o en la ciudad…

como transpira el mundo.

 

En los campos profundos

se abren grietas.

 

Las músicas de antaño

se deshacen

para que llores violines nuevos.

 

 Escucho Ramblin´

de Ornette Coleman

y sonrío de dicha.

 

Todo arte es un regalo

y el artista agradece y padece.

 

En diferentes días

en diferentes ciudades.

En noches

traerá el pulso

la órbita del sentimiento humano

la vida del planeta

en una canción.

 

Así como el juglar diseminaba

novedades de los distintos reinos,

el artista sintoniza con la época

o al menos con un sentimiento interno

profundo y revelador

que te va a cachetear:

“ deja de perseguir esa fuck`in

Zanahoria”.

“Baja”, “Acá loco”,

“Aquí y ahora”.

 

Y estos teatros

y en estos espacios

abiertos donde viaja

el mensaje:

del poeta

del músico

del artista

de la gente.

 

Podemos ver

un haz de luz

que traspasa el sótano

del Underground

y dibuja

y regala

y abre

canales

de democracia real

germinando

un cambio

que es pulso

que repercute

y se expande.

 

Aunque el artista

haya pasado hambre

y regurgitado entre

sus miserias

sus entrañas hayan

sangrado

para regalarte

ese verso

ese sonido

ese color…

lo volverá a hacer

ya que todo arte es un regalo

que el artista agradece y padece.

 

Todo arte es un camino

desde donde nunca ves el final.

 

Grandioso regalar arte

prender lumbres

aquí y allá,

Norte

Sur

Este

y Oeste.

 

Emisario cultural

desde la verdad

no desde el ministerio.

 

Aquí y allá…

Ayer, hoy y siempre.

 

Es más amplio el panorama

las aves también lloran,

el cielo también llora,

la tierra agradece

cada cambio positivo.

Por eso creceremos

para sumar

para luchar

desde donde lo hayamos elegido.

 

Este no es un poema para leer en

un micrófono en un escenario.

Es un poema que casí estoy extirpándomelo

del alma

me duele decirlo

en un fin de semana con fiebre.

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