martes, agosto 10

La teoría perfecta.

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¿Como es que los días se suceden? se preguntaba sentado Cristián (se decía inconsolable) "tengo que saber la verdad."
Caminar le daba ánimos, esas vueltas manzanas en la ciudad reconociendo territorios que entendía de memoria, “esta ciudad es mi vida” decía, amando geografía y aroma, como a sus ínfimos sonidos.
“Caminar hasta olvidarme de mi mismo” Cristián le robaba ideas sobre la existencia a todo libro, anciano, o niño que se cruzara en su camino. Quería una teoría empírica sobre la profundidad de la vida.

Todos los libros lo llevaron a sentir que no sabía nada.

Se acostó a dormir, no se había querido ese día, ejerció una profunda violencia psicológica para si. Impiadoso y torturante buscó en vano encontrar la teoría perfecta.

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